Ella

Ella

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Por momentos ansío su presencia,
en otros, sin embargo, la detesto
-presagio gris y pálpito funesto
por la eterna condena de mi esencia-.


Acaso me remuerda la conciencia
-revivir el pasado es indigesto-
y a pesar de lo amargo de mi gesto
persista el corazón en su cadencia.

En todo caso -cúmpleme decirlo-,
estaré preparado cuando llegue
fatal para romperme el espinazo,

caeré rendido como un mirlo
sin alas en su lecho, aunque juegue
conmigo eternamente en un abrazo.

 

 

Especificaciones

  • Autores: José Querol
  • Páginas: 0 páginas

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