Biblioteca Insular

Una imagen del web-cómic El conejo frustrado, de Mike Bonales

El Club del Cómic de la Biblioteca Insular del Cabildo grancanario, propuso a sus seguidores el pasado viernes 7 de febrero, adentrarse en el novedoso marco de posibilidades que ofrece la fórmula del cómic electrónico. 

El mencionado club de lectura que coordina Luciano Díaz recibió la visita de Rubén Castañeda, guionista de dos trabajos actualmente alojados en la red, quien propuso una amplia selección de webs-cómic con la finalidad de analizar sus características y las diferencias existentes con la edición tradicional en papel.

Según explica Rubén Castañeda, “los webcómics nacieron en América, lo que explica que la mayoría de ellos estén en inglés. Sin embargo cada vez aparecen más webcómics en español. Poco a poco empezaron a aparecer autores de habla hispana en la red y, por ello, en el 2004, un conjunto de autores crearon el WEE, Webcómic En Español, una página ideada por Beatriz Torres “Zirta”, autora de Oseano e Hilando el destino, para los autores de webcómics de habla hispana. Poco a poco esta página fue creciendo, sirviendo de guía para el mundillo de los webcómics en español y como promoción (actividades, eventos y fanzines), ayudando a autores novatos y formando fuertes relaciones entre ellos. La página web cumplió su trabajo hasta el 2013, tras casi de 10 años, habiendo superado con creces su misión y dejando que otros ahora ocupen su lugar”.

Dos años después de la creación del WEE, dos autores, cuyo nick en internet responde a Patroklo y Neverwolf, decidieron que la página que habían creado para subir su propio webcómic podría servir para que otros autores menos hábiles con la informática tuvieran un lugar donde subir sus trabajos. Así nació en el 2006 la página web Subcultura, donde cualquier autor puede alojar su obra. “Una alternativa a los autores de webcómics, que hasta entonces sólo tenían dos opciones para mostrar sus trabajos por la red: crear su propia página o pagar el hosting de una web. Desde su nacimiento Subcultura ha sido el hogar de más de 4.000 webcómics”, añade Castañeda.

Una imagen del web-cómic El conejo frustrado, de Mike Bonales

 

DESCUBRE LAS DIFERENCIAS

¿Pero qué nos ofrece una webcómic que un cómic en papel tradicional no puede ofrecernos?

El especialista y guionista apunta, en primer lugar, libertad, “ya que el autor puede publicar lo que quiera, sin tener que mediar con editoriales para poder ver su obra. El autor incluso puede optar por la vía de la autoedición y publicar en papel su propia obra, después de comprobar por la red si su obra tiene éxito”.

Además de ello, interactividad.”Nada más subir una tira a la red el autor puede recibir comentarios de sus lectores, saber su opinión del cómic de inmediato. Incluso los lectores pueden recomendar el cómic, criticarlos para ayudar al autor a mejorar o mandar colaboraciones o dibujos”, explica.

Asimismo Castañeda destaca que el cariz social es un importante plus añadido, “porque los autores pueden relacionarse entre ellos y/o con sus lectores. El WEE y Subcultura han creado grandes relaciones de compañerismo, amistad, e incluso amor”, apostilla.

Darse a conocer es también una de las características que diferencia la versión clásica de la electrónica. “Desde los años del WEE son muchos los autores que han conseguido dar el salto al papel tras haber alcanzado la popularidad en la red, ya sea en el camino de la autoedición o porque alguna editorial ha visto su trabajo. También puede servir como medio para dar publicidad a tu trabajo”, dice. Finalmente Rubén Castañeda destaca otra diferencia básica de la cultura de la red global, la interactividad. “Tiras interactivas e improvisadas, con fotos en vez de dibujos, animaciones… Al estar en la red el autor puede experimentar más con su obra y hacer que cada tira sea diferente a la anterior”, concluye.

 

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